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VEJA International Por Blog

El balón fuera del juego del astro del fútbol

La Fiscalía denuncia al delantero y a su padre y también empresario a la justicia por evasión fiscal y falsedad ideológica, crímenes que tienen prevista una pena de hasta cinco años de prisión. Es el último lance de un partido que amenaza, fuera del campo, al más brillante astro del fútbol brasileño de la última década y expone el lado nebuloso del deporte más popular del mundo.

Por Wálter Nunes Atualizado em 30 jul 2020, 23h37 - Publicado em 30 jan 2016, 14h13

A los 23 años de edad, Neymar está en la cumbre de su carrera. Hace tres semanas se clasificó, por primera vez, entre los tres mejores del mundo, hazaña que ningún futbolista brasileño había conseguido alcanzar en los últimos ochos años. En los últimos años, en el ataque del Barcelona, conquistó la Liga Española, la Copa del Rey, la Liga de los Campeones y el Mundial de Clubes. En la selección ya ocupa el quinto lugar de mayor goleador de la historia, con 46 goles. Todo ello dentro del campo. Fuera de los campos de fútbol, el delantero ha coleccionado una derrota atrás de la otra. En España enfrenta dos procesos, uno civil y otro criminal, acusado de corrupción y estafa, en una investigación que intenta descubrir si firmó contratos de fachada para esconder parte del dinero recibido al cambiar el Santos por el Barcelona.

Según la estimación de la Hacienda Pública de España, el brasileño dejó de pagar 9 millones de euros (45 millones de reais al cambio actual) de impuestos. Esta semana debe declarar en la Justicia española sobre las acusaciones del área penal. En Brasil, los problemas también lo persiguen. En septiembre, la Justicia determinó el bloqueo de 188 millones de reais del jugador, valor de la multa aplicada por el Fisco brasileño por evasión de impuestos entre 2011 y 2013, en contratos con el equipo de fútbol del Santos, con empresas para hacer publicidad y en la transacción que lo llevó a España. Pero el golpe más duro contra el mayor astro del fútbol brasileño lo sufrió la semana pasada. La Fiscalía Pública Federal denunció a la Justicia a Neymar y a su padre y empresario, Neymar Santos, acusándolos de falsedad ideológica y evasión fiscal. Además de ellos dos, también fueron denunciados el ex-presidente del Barcelona, Sandro Rossel, y el presidente actual, Josep Maria Bartolomeu. La pena para los dos crímenes puede llegar a cinco años de prisión.

De acuerdo con la denuncia sigilosa realizada por el fiscal Thiago Nobre Lacerda el pasado miércoles, y a la que VEJA tuvo acceso con exclusividad, los dos Neymar, padre e hijo, crearon empresas ficticias y adulteraron documentos para pagar menos impuestos. El mecanismo utilizado es simple: para huir del 27,5% que Hacienda exige a las personas físicas, el jugador de fútbol y su padre crearon empresas para recibir la mayor parte de su sueldo en el equipo del Santos y de los contratos de publicidad y, de esa forma, pagar una tasa menor, lo que significó una reducción de más del 50% del impuesto a pagar. En ocho años, ellos abrieron tres empresas: Neymar Sport e Marketing, N&N Consultoria Esportiva y N&N Administração de Bens. Ninguna de ellas, según la denuncia de la Fiscalía, “tiene capacidad económico-financiera, de gestión u operativa para administrar la carrera de Neymar (los socios eran el padre y la madre de Neymar y tenían solamente dos empleados que trabajaban como guardaespaldas). De 2010 a 2013, Neymar cobró 43,77 millones de reais del Santos, pero solamente 8,1 millones fueron a título de sueldo como persona física. El resto se pagó por medio de “contratos de imagen”, firmados con sus empresas. Citando como ejemplo 2011, las empresas de la familia Neymar firmaron por lo menos 11 contratos con patrocinadores que sumaron casi 70 millones de reais. El fiscal, que trabajó en conjunto con Hacienda Federal, afirma: “Queda claro que Neymar y su padre abrieron las empresas con el único objetivo de recibir por ellas los valores de los contratos y, de esa forma, pagar menos impuestos”.

El caso de Neymar es el más llamativo, sea por los valores envueltos o por tratarse del jugador de fútbol más brillante del país en la última década, pero sin duda no es el único. La investigación sobre ese tipo de arreglo, aunque siempre haya existido, ha pasado a ser más intensa en los últimos años. En el ataque, tenemos a Hacienda que, en el caso del delantero del Barcelona y de la selección brasileña, ha trabajado en conjunto con la Fiscalía Publica. En la defensa, abogados tributarios que afirman que se trata de una práctica legítima.

Entre 2012 y 2015, otros 88 jugadores recibieron notificaciones de Hacienda Federal. Afirma Kleber Cabral, vicepresidente de la Asociación Nacional de los Auditores Fiscales de Hacienda Federal de Brasil: “En esos casos, creemos que el derecho de imagen se utilizó para sustituir el sueldo del jugador. De esta forma, tanto el atleta como el club pagan menos impuestos. Pero, en realidad, existe una situación laboral enmascarada como prestación de servicios”.

Los abogados tributarios contrarios a la interpretación de Hacienda afirman que el principal problema es la rigidez de las autoridades fiscales en el análisis de la legislación. Dice Felipe Dutra, profesor del Ibmec: “La discusión correcta es: ¿tiene o no sentido la existencia de la empresa? Si el jugador de fútbol nunca uso su imagen fuera del estadio, no lo tiene. Pero Neymar es una marca, con contratos de publicidad, que puede proporcionar ingresos al club. Puede alegar, con razón, que necesita una estructura empresarial para mejorar la gestión de su marca.” Un obstáculo para esa interpretación es el hecho de que las empresas en cuestión no cuentan con ninguna estructura. Afirma el abogado Felipe Ferreira Silva, autor del libro “Tributação no Futebol: Clubes e Atletas”: “Sin empleados, colaboradores o sede, no es posible probar el propósito de negocios de la empresa. Actualmente, es muy común, incluso en otros países, que las autoridades fiscales cobren multas e impuestos cuando las empresas sean constituidas con el único fin de reducir los tributos o no pagarlos”.

Esa es la razón de que, juntamente con Neymar, otros astros del fútbol que entrarían en una selección de los mejores del mundo, también enfrenten problemas con la Justicia.  En la portería, el ex-guardameta del Real Madrid Iker Casillas, actualmente en el Porto, realizó en 2014 un acuerdo con Hacienda de España y pagó 2 millones de euros por “discrepancia en la interpretación de las normas”. El mediocampo, formado por Xabi Alonso, del Bayern de Múnich, investigado por delitos fiscales por usar empresas en el exterior para recibir derechos de imagen cuando jugaba en el Real Madrid, entre 2010 y 2012; a su lado, el argentino Mascherano, volante del Barcelona, condenado hace dos semanas a un año de cárcel y a una multa de 815 000 euros por evasión fiscal de 1,5 millón de euros entre 2011 y 2012; en el ataque, al lado de Neymar, el argentino Lionel Messi, acusado, juntamente con su padre, de fraudes fiscales entre 2007 y 2009 que sumarían 4,16 millones de euros. En el juicio, que comienza en mayo, la Fiscalía Pública pedirá la pena de 22 meses de cárcel, además del pago de multa sobre el valor debido.

Los problemas del atacante brasileño no se resumen a la interpretación de Hacienda. Él es también acusado por la Fiscalía Pública Federal del fraude de documentos para pagar menos impuestos. En al menos quince casos, la investigación constató que los contratos de las empresas de Neymar con el Santos y con los patrocinadores eran anteriores a la creación de ellas. Según la denuncia, el esquema funcionaba así: el atacante y su padre cerraban el contrato entre su empresa y las otras partes, antes incluso de que la empresa hubiera sido inscrita en el Registro Comercial y de que tuviera un número de identificación fiscal. Después, una vez obtenidos los documentos, colocaban los datos en los contratos. Un ejemplo: el 10 de mayo de 2006, una de las empresas, Neymar Sport, firmó un contrato con el Santos para la explotación del derecho de imagen del astro del fútbol, en el que ya constaba su número de identificación fiscal. El problema es que ese número todavía no existía, solamente fue emitido 12 días después, el 22 de mayo. Concluye el fiscal en su denuncia: “Se trata de documento con fecha previa y cuyos negocios jurídicos fueron simulados”.

Uno de los principales puntos de la investigación es la parte que trata del traspaso de Neymar al Barcelona, una negociación anunciada por 57 millones de euros pero que, en realidad, envolvió casi 90 millones. La investigación reconstituyó ”jugada a jugada” las bambalinas del acuerdo. El 6 de diciembre de 2011, cuando Neymar todavía tenía contrato con el Santos que duraría hasta agosto de 2015, y el Barcelona esta prohibido por la Fifa de contratar jugadores debido a sus negociaciones con menores de 18 años, el club español firmó un contrato con una de sus empresas, N & N Consultoria, para conceder un “préstamo” de 10 millones de euros. En aquella época, N & N no tenía ningún empleado y ni un centavo de capital social. Algunos días después, el presidente del Santos en la época, escribió una carta que disminuía el plazo de duración del contrato de Neymar para julio de 2014, cuando él se convertiría en “free agent”, es decir, no tendría que pagar nada más al Santos o a los poseedores de su pase. Coincidentemente, la misma fecha acertada con el Barcelona para la transferencia del atacante al club. El dinero estaba disponible, sin aval ni garantía, el día 15 de febrero del año siguiente. No solo nunca fue pagado como, a título de “indemnización”, N & N recibió otros 30 millones de euros, por otro contrato, en octubre de 2013. Para la Fiscalía Pública, nunca hubo préstamo o indemnización, sino tan solo una “mera simulación” para esconder un adelanto del Barcelona al jugador para garantizar su traspaso en un plazo de tres años. En declaración dada al fiscal, el padre de Neymar fue de una sinceridad nunca más vista en el fútbol desde los tiempos en que los jugadores daban entrevistas sin capacitación de especialistas para repetir que “el grupo está unido” y que “nuestro principal objetivo es salir de aquí con los tres puntos”. Neymar padre explicó: “¿Sabe lo que el Barcelona hace ahora? El Barcelona estuvo tres años sin poder contratar (castigado por la Fifa por negociar a jugadores menores de 18 años).   ¿Sabe cuál es la gestión que ellos estudian? La nuestra.” Continuó diciendo: “Lo único que hay que hacer es no registrarlo, no hay ningún problema. Yo no lo registro, pero puedo hacer un contrato y ejecutarlo más adelante”. A continuación, remata: “Quieres a ese chico?… no, solo lo entrego dentro de dos años… me adelantas alrededor de 10 millones, a título de préstamo, legalizamos la cuestión…”     La jugada tenía todas las condiciones para ser un gol espectacular, pero puede transformarse en el peor balón fuera del juego de la carrera del astro. Quién sabe, tal vez pueda también ayudar a limpiar uno de los últimos campos en donde la corrupción todavía anda a sus anchas: los campos de fútbol.

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