
La prestigiosa publicación asegura que Benedicto XVI distorsionó evidencias científicas para promover la doctrina católica
“Cuando una persona influyente, ya sea un religioso o un político, hace una declaración científica falsa que podría ser devastadora para la salud de millones de personas, debería retractarse”. Así de duro es el editorial que publicará mañana la prestigiosa revista médica The Lancet a cuenta de las declaraciones en contra del uso del preservativo como modo de prevenir el contagio del sida que realizó el Papa en África.
El pasado día 17, Benedicto XVI iniciaba en Camerún su primer viaje como máximo dirigente de la Iglesia católica a África, un continente que ha padecido como ninguno la pandemia del sida. No en vano, 22,5 millones de subsaharianos están infectados por el VIH, cifra que supone el 68% del total. Allí, el Papa aseguró que el contagio de la enfermedad “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas”.
Las reacciones contra las declaraciones de Benedicto XVI fueron inmediatas y desde todos los estamentos. Desde la ONU, que a través de la página web de la organización que lucha contra el sida recordó que el preservativo es “la tecnología disponible más eficiente para reducir la transmisión sexual del VIH”, hasta los gobiernos de Francia y Alemania, quienes expresaron su “grandísima preocupación” por las palabras del Papa. En España, Sanidad anunció el envío de un millón de preservativos a África.
Ahora es la prestigiosa revista médica británica The Lancet quien, desde su editorial, arremete contra las palabras del Papa y califica su declaración de “atroz y completamente inexacta”. Tras recordar que la Iglesia católica es contraria a las políticas de control de natalidad y que defiende la abstinencia como forma de controlar la epidemia del sida, The Lancet asegura que Benedicto XVI ha “distorsionado evidencias científicas públicamente” para promover su doctrina.
La publicación también critica que el Vaticano haya optado por alterar la literalidad de las palabras que pronunció el Papa tras las múltiples críticas recibidas, en lugar de rectificarlas y se lamenta de que sus declaraciones pueden suponer un desaire para los “miles de católicos que trabajan duramente para detener la propagación del sida en todo el mundo.”
© El Pais




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A imprensa brasileira - e no caso, também a do mundo todo - está sob acusação de sonegar informação aos seus leitores. Pecado mortal, ao que parece. Não bastou publicar uma formidável lista de especialistas afirmando que o uso dos preservativos contribuem para luta contra a AIDS e que eles não aumentam sua incidência.

Um “best of” do obscurantismo francês, o combustível que justifica a existência dos radicais de esquerda e de direita do país, assustou quem saia da tradicional missa dominical na Catedral de Notre Dame, em Paris. Vinte e poucos militantes de extrema-direita, segundo os policiais, aos gritos, “Não toquem no meu papa”, tentaram acabar com uma manifestação de simpatizantes da ONG Sida Act-Up que protestavam, deitados no chão da praça João PaulI I, segurando cartazes com a menção “Bento XVI assassino”.


